Sep/08
2010

En capítulos anteriores de El Autoestopista:

El PuebloTM - BOFH gone wild I

Primer Contacto - BOFH gone wild II

Humillación - BOFH gone wild III

Revelación - BOFH gone wild IV

 

Y ahora, la conclusión...

 

Durante el sueño, mi mente pensó deprisa. Planificó metódicamente el transcurso de mis futuras acciones con precisión quirúrgica. En el momento en que todo el proceso se encontró debidamente planificado, me desperté: 5:13h de la madrugada. Había que darse prisa.

Primer objetivo: Los comerciantes.

Ya habían desmontado los puestos, pero esperan a la mañana siguiente para emprender el viaje. Tienen roulottes, así que nadie duerme en los furgones. Se pasaron la noche bebiendo. Presa fácil.

Me levanté despacio y con cuidado para no despertar a la PelonChurri. Cogí la ropa más vieja que tenía, una mochila y una sudadera negra con capucha. Me vestí en el salón para no molestar. La Bonita me oyó con su peculiar sordera y salió a buscarme. Afortunadamente, ya estaba todo previsto.

-Dónde vas bonito, ¿estás bien? ¿Te pasa algo?

-Ya estoy bueno bonita. Me voy a por churros pal desayuno. No despiertes a tu nieta.

Y La Bonita tranquilamente se fue mascullando sus cosas de vuelta a la cama. Es fácil despistar a alguien que no duerme, con darle entretenimiento mental es suficiente.

Antes de salir de casa cogí uno de los juegos de llaves colgados en la pared, concretamente el que tenía las llaves del taller. El taller del tío de la PelonChurri, carpintero de aluminio. Necesitaba un par de herramientas.

Abrí el taller con cuidado, cogí las herramientas y me las eché a la mochila. Salí dejándolo todo bien cerrado y me fui en dirección a la churrería de la plaza del pueblo. Me metí por una calleja dos calles antes de llegar. Maniobra de despiste realizada.

Crucé un descampado para llegar de nuevo hasta mi calle pero por el lado opuesto. Así sería más discreto. Me cercioré de que no había moros en la costa, me enfundé la sudadera y me eché al suelo. Con sigilo y agilidad fui deslizándome por debajo de todos los furgones, asegurándome de hacer un pequeño agujero a los conductos del freno de servicio, de forma que no tuvieran pérdida hasta que se les diese presión, al mismo tiempo que cortaba los cables de los frenos de mano hasta que su tensión aguantaba por un solo hilo. Una vez que se quiten, no se podrán volver a poner.

Me escabullí por el mismo sitio que había entrado y desaparecí de la escena sin dejar testigos. Me quité de nuevo la sudadera y continué de camino a la churrería.

Segundo objetivo: Milhombres.

A Milhombres no se le puede dañar en la calle, porque es donde está rodeado de su gente. Lo mejor sería lanzar un ataque estratégico a su logística principal, esto es, a su casa. Pero no nos interesa causar bajas ni prisioneros: los heridos son los que más problemas causan al enemigo.

Una calle antes de la churrería, cuando no me veía nadie me subí a una tapia y caminé a gatas sobre ella un par de metros, hasta llegar a encaramarme a un tejadillo. Gatee otro poco por el tejadillo, crucé el patio de una casa abandonada, una tapia más y equilicuá, ahí estaba la trampilla que buscaba. Fue fácil forzar la cerradura, las ganzúas son mucho más nuevas que ella. En un pis-pas estaba dentro de la farmacia. Dios bendiga mi afición a observar el entorno e imaginar que hago tácticas militares. Asomé la cabeza por la trampilla y justo sobre mi frente quedó lo que parecía ser un sensor de presencia de una alarma. Afortunadamente, sólo era disuasorio, porque estaba pegado con Loctite y por dentro estaba hueco.

Entré y rebusque meticulosamente por los estantes y las gavetas. Veamos: Evacuol. También cogí un par de frascos de crema auto-bronceante, de esos con los que ahora se pinta la gente como en una bancada de coches, que siempre sirven para algo.

Y dejando todo tal y como estaba, volví a salir con mucho sigilo, para dirigirme a la casa de Milhombres, dando un rodeo por supuesto. Hora: 6:15. Con la borrachera que se pegaron ayer, tengo tiempo hasta que se despierten.

Me encaramé a la tapia del patio trasero, que da al maldito campo. Por suerte la casa está un poco alejada del pueblo, dentro de una pequeña finca. Sin perros. Y por supuesto sin suministro regular de agua corriente. Menos mal que el papá de Milhombres es un tacaño.

Trepé por la fachada trasera, sorteado un par de ventanucos, y llegué hasta la cisterna principal. Saqué de la mochila la botella de Evacuol y la enrosqué en la boquilla de purgado. Abrí un poquito el grifo de entrada para que la arqueta se fuese llenando poco a poco. Para que cuando se levanten resacosos y sedientos, se encuentren que tienen agua.

Cuando ya me estaba bajando de la fachada, observé que había otro tubo que se dirigía por un lado hacía lo que a través de la ventana parecía un cuarto de baño, y hacia el otro hacia un termo eléctrico primero, y luego a una cisterna grande. Así que no pude resistirme a dar unos pasitos más por la fachada, mover la losa de la cisterna, y vaciar los botes de crema auto-bronceante dentro de la cisterna. Que se note que les da el sol en el campo.

Bajé de allí y sin hacer ruido me alejé de la zona.

Tercer objetivo: Los amigos de Milhombres.

Afortunadamente, como en todo pueblo que se precie, la vida social gira entorno al bar. Y el dueño del bar, con el que ya tuve un rifi-rafe la vez anterior y todavía esperaba su dosis de bofhmicina, es el mejor amigo de Milhombres. Los demás aparecerán atraídos como moscas por la mierda, antes la posibilidad de sacarse unos ballantines de gratis. Así que mi blanco estratégico era el chiringuito feriante del bar. Iba a batir el record de matar pájaros de un solo tiro.

El acceso al chiringuito es difícil. Dificil porque el recinto ferial donde se ubica es también el parque del pueblo, y éste a esas horas está plagado de paseantes. Los paseantes habitualmente llevan una velocidad próxima a Mach 1.3, y pueden atropellarte sin percatarse si quiera de que eres un ser humano. Pero si se encuentran con algo que pueda ser motivo de intriga y chismorreo, seguro que se fijan bien. Y podían delatarme. Así que mi mejor baza era prescindir de la entrada principal y escalar el cerro que hace de límite del parque desde la carretera, ocultándome en el pasto, hasta llegar directamente al chiringuito.

Una vez salvado el obstáculo, saqué una pequeña cizalla de la mochila y corté un par de los alambres que cerraban la alambrada del recinto, que se había aprovechado como pared del susodicho chiringuito. Así que ya estaba dentro. La cobertura perimetral de cañizo garantizaba mi anonimato siempre y cuando no hiciera ruido.

Eché un vistazo por el local hasta que encontré el cuadro eléctrico. Abrí la caja y eché un vistazo. ¡Mal, muy mal! ¿Pero quien ha diseñado esto? ¡Menuda mierda! Nada nada, en pos del correcto desarrollo de las fiestas, ya lo arreglo yo, que no se os puede dejar solos. Entre las numerosas mejoras que se aplicaron estaban pasarle la trifásica de las cámaras frigoríficas a los circuitos de sonido y la iluminación, y sacar una manguerita desde la ducha de bañar borrachos directamente hasta el cuadro eléctrico. ¡Hombre, donde va a parar! Menudo espectáculo se iba a montar: 30.000 W de luz y sonido.

Salí por el mismo sitio por el que entré, disimulé cuidadosamente la verja y volvía bajar. Me sacudí el polvo de la ropa hasta quedarme más o menos aceptable y me fui a la churrería. Eran las 7:10h de la mañana. No es un mal tiempo. Cogí un buen puñado de churros y me volví para casa con total normalidad.

Ya me estaba acercando a la casa cuando empecé a ver gente asomada a las ventanas o directamente apostados en la puerta de sus casas. Se oía un gran barullo, pitidos de claxon, y alguna alarma de coche. Al acercarme empecé a oír a los comerciantes discutir entre ellos lanzándose improperios. La primera fase de la venganza estaba en marcha.

Una pila de 15 furgones blancos estaba apiñada en medio de la calle, los unos estrellados contra los otros. Se habían puesto a maniobrar confiados hasta que, al intentar frenar, habían perdido suficiente líquido como para tener los frenos inservibles. Intentando detener el vehículo con el freno de mano, el cable de este se había roto  y quedando el furgón a merced de las fuerzas de la naturaleza, al estar en una cuesta, se habían ido apiñando todos en un mismo punto en una especie de Destruction Derby rural. Todo un festival de pastelería: llenito de bollos.

Cuando llegué a la puerta de casa, La Bonita y la PelonChurri estaban en la puerta. La Bonita se partía de la risa.

-Coño, ¿Qué ha pasado aquí?- les pregunté cínicamente.

-Los tios estos, questán gilipollas.-Me contestó La Bonita.- Que san subió tos al furgón y ¡pan,pan,pan! San empezao a dar los unos con los otros, los tontolculos estos.

-Vaya jaleo… Bueno, que he traido los churros. ¿Desayunamos?- Le di un beso a mi chica y entre los dos arrastramos a la abuela dentro de casa, recibiendo cada uno de nosotros sendos collejones en pleno ataque de risa.

Mientras desayunábamos vino la Policía Local, y más tarde la Guardia Civil, que se llevó detenidos a tres de los comerciantes por intentar agredirles, multó a unos pocos por no tener la licencia del mercadillo en regla y a otros pocos por estacionamiento indebido. Pero sobre todo repartió porrazos. Es normal que la Guardia Civil te cosa a palos si los sacas del cuartelillo de madrugada en plenas fiestas del lugar.

Una hora después aparecieró la grúa municipal y en un periquete tenía la calle despejada de furgones. Un barrendero armado con una manguera limpió las pruebas del delito sin saberlo. Perfecto.

Cogimos el coche y nos fuimos al pantano a bañarnos. Comimos allí, y regresamos con el tiempo justo de darnos un duchazo y bajarnos a La Feria. La PelonChurri se extrañó un poco al observar mi interés en ir tan pronto, pues el resto de los días había mostrado poco o ningún entusiasmo, pero no le dio demasiada importancia.

Cuando llegamos, las guirnaldas ya estaban encendidas y los chiringuitos habían abierto. Todos menos el del Bar del amigo de Milhombres, que estaba aún cerrado. Nos acercamos a él, pero no  había nadie dentro, así que nos pusimos en el chiringuito de enfrente, amigos de la familia de toda la vida, y nos pimplamos un par de chatos. Como media hora después, apareció el dueño del bar corriendo con las llaves del chiringuito en la mano. La PelonChurri se acercó a él para preguntarle por qué no habían abierto todavía.

-¡Porque tenía que abrir Milhombres! ¡Y me llama el tío ahora mismo para decirme que se ha puesto malo y que no puede venir hasta más tarde! ¡Que su familia se ha puesto mala también! ¡Y me ha dejado tirado, el tontolnabo!

Desde lejos no le oía hablar con la música de la feria, pero leí sus labios y no pude evitar soltar una ligera sonrisita. Llegaron un par más de los amigos de Milhombres para echar una mano, así que La PelonChurri volvío a mi lado mientras El Gilipollas abría apresuradamente el chiringuito y ponía todo a funcionar.

Tan apresuradamente que no se percató de que “algunas cosillas no estaban en su sitio”.

Mi mandíbula apretó con impaciencia.

Mis músculos se pusieron tensos.

Sonó el clac del interrptor general del cuadro.

...

Se oyó un grito de “¡Pero Coño!” e inmediatamente todos los aparatos comenzaron a estallar. Todos los altavoces estallaron hacia el centro de la pista, para a continuación empezar a escupir chorros de chispas como dragones de baquelita. Las bombillas, tubos y focos halógenos reventaron todos a la vez, sobre la cabeza de los amigos de Milhombres. El cuadro eléctrico chisporroteaba cada vez más fuerte. Los motores de las cámaras se quemaban, y el frontal del equipo de música salió ardiendo. Finalmente, el cuadro ardió, y se llevó consigo la instalación chapucera y baratuza que había hecho El Gilipollas. Él y sus amigos salieron corriendo del lugar. Cogí a la PelonChurri del brazo y la alejé rápidamente de las llamas. Menudo espectáculo, ríase usted de Las Fallas, oiga. Se oían explotar las botellas dentro del recinto.

El incendio fue muy flojito. Apenas una hora, no se extendió a los alrededores, y además el hielo de las cámaras impidió que se propagara fuera de la pista de baile. Pero fue bonito.

Apestados por el humo del sintasol nos fuimos mientras los bomberos desconectaban la toma eléctrica de toda la feria para poder apagar las brasas aún vivas. Ante tal desafortunado incidente, y tras interesarnos por el estado de los afectados, que no resultaron heridos, decidimos irnos a casa a entretenernos con cualquier cosa. Y a medio camino, nos cruzamos con Milhombres.


Milhombres venía sudando, con unas ojeras tremendas, y le costaba caminar. Sus manos y su cara eran de un color marrón pálido como unos zapatos desgastados llenos de barro.

-Coño Milhombres,-le dije.- ¿Te ha cagado una vaca encima?

Milhombres masculló entre dientes y se dirigió a la PelonChurri. Le dijo que se habían puesto todos malos no sabía muy bien por qué, que llevaban todo el día con diarrea y se les había oscurecido muy raro la piel. Que él era el que mejor estaba y que iba a urgencias a ver si le miraban.

Aparté un poco la cara de ellos para tirar una sonrisilla furtiva. Volví el gesto hacia ellos, le dí una palmada en la espalda y le desee que se mejorase. Bueno, en realidad sólo le desee que no le atropellara un tranvía. Al precio que están los billetes, como para que encima se retrasen por tonterías.

Milhombres se marchó caminando con las piernas arqueadas como un cow-boy, y nosotros seguimos hacia casa. No pude disimular mi satisfacción en todo el camino, de modo que al llegar a casa, la PelonChurri me preguntó:

-Cariño…

-Dime princesa.

-Perdona que te pregunte esto pero…

-Dime mujer, dime.

Titubeó un poco.

-¿Tu no habrás tenido nada que ver con nada de  lo que ha ocurrido hoy, no? Ya sabes, lo de los furgones, el incendio del chiringuito, y la enfermedad de Milhombres…

Puse mi mejor cara de ofendido y la miré fijamente.

-¿Pero cómo?¿Cómo puedes pensar semejante cosa de mí? ¿Así es como crees que soy? ¿Esa es la imagen que tienes de mí?

Ella se ruborizó y me pidió disculpas inmediatamente.

-Es que como te veo tan contento, me ha dado una sensación muy rara.

-Claro que estoy contento.

-¿Por qué?

Miré hacia el frente y suspiré. Después la miré a los ojos.

-Primero, porque los comerciantes que me jodieron el coche se han pegado una ostia monumental y han acabado en el cuartelillo. Segundo, porque el bar de los hijos de puta que intentaron ahogarme en el pilón ha salido ardiendo. Tercero, porque tu ex novio tiene una cagalera de cojones después de intentar envenenarme echándome metanol en una copa.

Hice una ligera pausa.

-Y cuarto, porque mañana a esta hora ya estaré a 600 kilómetros de todo esto disfrutando de la vida contigo.

La PelonChurri me miró un instante y me dedicó una sonrisa de complicidad, comprendiendo. No dijo nada más. Me dio un beso y entramos en casa. Nos tomamos un par de copichuelas en la terraza mientras recordábamos anécdotas de viajes anteriores y nos reímos mucho.

Nunca más se volvió a hablar de este tema, ni me volvió a preguntar sobre mi implicación. Todo había sido dicho. Nada había que aclarar. Ella ya sabía con quién estaba y, por lo visto, estaba bastante contenta de ello, incluso orgullosa, me atrevería a decir.

Yo también estoy muy contento de ser como soy. Estoy orgulloso de ser un BOFH.

Ago/24
2010

Si pudiesemos abandonar la sabiduría y la sagacidad
La gente podría disfrutar el ser todos iguales;
Si pudiesemos abandonar el deber y la justicia
Todo podría basarse en las relacciones de amor o amistad;
Si pudiesemos abandonar el artificio y el provecho
La corrupción y el robo podrían desaparecer.
Aún así, semejantes remedios solo tratarían los síntomas
Por tanto son inadecuados.

La gente necesita remedios personales:
Revela tu auténtico yo,
Abraza tu naturaleza original,
Abandona tu propio interés,
Controla tu deseo.

Lao Tse / Lao Dan

Tao Te Ching / Dao De Jing / El Libro del Tao

Ago/18
2010

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Primer Contacto - BOFH gone wild II

Humillación - BOFH gone wild III

 

“No…”

Pasé el resto de la noche metido en la cama, arrebujado en una manta suave, a pesar de estar en pleno mes de Julio. La mojadura me había dejado realmente jodido. La sopa de pollo de la abuela también me destrozó. Me subió algo de fiebre, así que como me suele ocurrir en estos casos terminé delirando. O eso, o tuve una experiencia paranormal.

- ¡TITO! ¡QUE HACES AHÍ TIRADO!

Levanté la vista y en principio no vi a nadie. Me sentí débil, incapaz de tenerme derecho. Volví a caer sobre la cama.

-¡TITO! ¿ES QUE NO ME OYES? ¡LEVANTA DE AHÍ AHORA MISMO!

Sobresaltado logré inclinar mi torso sobre la cama. A mi alrededor sólo se extendía oscuridad, como si un foco me alumbrase.

Y entonces, entre las tinieblas, apareció Él.

-¿Pero qué…? ¿Qué haces tú aquí…? ¿Y cómo sabes hablar mi idioma?

-NO ESTOY HABLANDO TU IDIOMA. ESTOY HABLANDO EL IDIOMA UNIVERSAL. TODOS LOS BOFH LO CONOCEMOS. ¡LEVANTA DE LA CAMA TE DIGO!

-No puedo, estoy herido. Me encuentro mal física y anímicamente. He sido derrotado y ahora solo quiero recuperar fuerzas para retirarme.

-NECESITARAS GANAR FUERZAS, ¡PERO NO PARA RETIRARTE, SINO PARA VENGARTE!

Entonces Él dio un paso al frente y me agarro fuertemente del brazo.

-¡NINGUNA AGRESIÓN PUEDE QUEDAR IMPUNE! ¿ACASO HAS TOLERADO UN OPROBIO COMO ESTE ALGUNA VEZ?

-No, no lo he tolerado nunca. Pero entonces era diferente, me encontraba en mi terreno, con todo a mi favor. Tenía un poder y un privilegio que nadie podía discutirme. Era El Operador.

Soltando mi brazo, Él se giró y me dio la espalda.

-OLVIDAS, JOVEN AMIGO, QUE EL MUNDO ESTÁ HECHO DE ALGO MÁS QUE MÁQUINAS Y CABLES, QUE UNOS Y CEROS. EL MUNDO ES UNA GLOBALIDAD DE COSAS TAN AMPLIA QUE PUEDE HACER ENLOQUECER A CUALQUIERA EN SU INTENTO POR COMPRENDERLO Y ENTENDERLO. POR ESO MUCHOS DE NOSOTROS, COMO TÚ HICISTE UN DÍA, ELEGIMOS ESTE CAMINO. CREO QUE SIGUES CON NOSOTROS ,¡NO PUEDO VERTE DE OTRA MANERA!

-No te sigo.

Sacudiendo la cabeza, Él se volvió hacia mí y, con el aire solemne con que un maestro Jedi instruye a su Padawan, me dijo.

-OLVIDAS, EN ESENCIA, LAS OTRAS PALABRAS QUE COMPONEN EL NOMBRE DE NUESTRA SACROSANTA ORDEN.

Intrigado, me incorporé y me senté en el borde de la cama.

-TITO, SOMOS BOFH. BASTARD OPERATORS FROM HELL. EN TU LENGUA, SE DICE DE MUCHAS FORMAS, PERO EN ESENCIA ES LO MISMO. HASTA AHORA, TÚ SOLO HAS RECONOCIDO UNA DE LAS CUATRO PALABRAS QUE FORMAN NUESTRA FILOSOFÍA: OPERATOR. ES HORA DE QUE COMIENCES A ASUMIR LAS OTRAS TRES.

Bajé la mirada tratando de pensar, estaba muy confuso.

-¿Quieres decir…?

-ES HORA DE QUE COMIENCES A ASUMIR, POR TU PROPIO BIEN, QUE TAMBIÉN ERES BASTARD Y FROM HELL. INDEPENDIENTEMENTE DE QUE SEAS OPERADOR, O NO.

Alcé la vista hacia Él. Sus ojos brillaban como dos luceros de esperanza.

-LA FILOSOFÍA BOFH NO SÓLO SE APLICA EN EL ÁMBITO PROFESIONAL. ES UN ESTILO DE VIDA. PUEDES CONSEGUIR TODO LO QUE QUIERAS SIENDO UN BASTARDO DEL INFIERNO. NADIE ES RIVAL PARA UN AUTÉNTICO BOFH COMPLETO, PUES NO EXISTE HUECO EN NUESTRA FÉRREA DEFENSA, NI ARMADURA QUE CUBRA DE NUESTRO PODEROSO ATAQUE. NO TENEMOS ESCRÚPULOS, SOMOS NOSOTROS POR ENCIMA DE TODOS. LOS DEMÁS NO LO ENTIENDEN Y ESA ES SU DEBILIDAD: NO SABEN DE LO QUE PODEMOS SER CAPACES.

-¿Me estás diciendo que…?

-TE ESTOY DICIENDO QUE UN BOFH ES UN BOFH EN TODOS LOS ASPECTOS DE SU VIDA. UNO ES BOFH EN EL TRABAJO, EN SU CASA, EN LA CALLE, EN LA COLA DEL MERCADO. UNO ES UN BOFH CUANDO DECIDE ENCENDER UN PETARDO EN EL DEPÓSITO DE GASOLINA DE UN DEPORTIVO EN UNA ESTACIÓN DE SERVICIO, PORQUE TRES KILÓMETROS ANTES LE HA HECHO UNA MALA MANIOBRA. UNO ES UN BOFH CUANDO ESCUPE EN LOS AURICULARES DE UN REGGETONERO A LAS 8 DE LA MAÑANA EN EL METRO. UNO ES UN BOFH CUANDO PONE CABLES PELADOS CONECTADOS A LA TOMA TRIFÁSICA EN EL POMO DEL DESPACHO DE SU JEFE PORQUE LE HA DENEGADO UN AUMENTO DE SUELDO. TAMBIÉN UN BOFH ES UN BOFH CUANDO RASPA LOS CABLES DE FRENO DEL COCHE AL NOVIO DE SU MEJOR AMIGA PORQUE ES UN CERDO MALTRATADOR. EN DEFINITIVA, UNO ES UN BOFH CUANDO ESTÁ DISPUESTO A HACER LO QUE NADIE SE ATREVE: SER UN BASTARDO.

Volví a bajar la mirada, pensativo.

-Entiendo. Ser BOFH no es sólo ser un informático cabreado. Es una forma de vida, como dices. Igual que un policía no sólo lo es durante su jornada laboral, nosotros portamos la justicia con nosotros permanentemente.

-EXACTAMENTE. POR ESO, TITO, EL PECHO TE ARDE CUANDO OBSERVAS LA INJUSTICIA, CUANDO PRESENCIAS LAS AFRENTAS QUE CREAN LOS QUE SE CREEN EN POSESIÓN DE LA VERDAD, DE LOS QUE SE CREEN LOS QUE DICTAN COMO DEBE SER EL MUNDO, QUIEN ESTÁ DENTRO Y QUIÉN FUERA. PORQUE ERES UN BOFH. Y HA LLEGADO EL MOMENTO DE QUE PASES A UN ESTADO DE ABSOLUTA PLENITUD.

Dí un salto y me puse en pié. Mis ojos lloraban de emoción.

-¡Si!¡Ya basta de gilipolleces!¡Tengo que demostrar a esos cabrones que no pueden hacer lo que quieran sin esperar una respuesta!

Él me miró fijamente y me alentó:

-HAZLO, TITO.

Yo levanté los brazos y grité con todas mis fuerzas, mientras un relámpago cruzaba la estancia.

-¡QUE TIEMBLE EL AVERNO!

Momentáneamente sentí que todas mis fuerzas se habían recuperado. Me sentía pleno, pero aún necesitaba más. Di un par de pasos decididos hacia las tinieblas. Él me detuvo.

-AÚN NO, JOVEN PFY. AUNQUE SÉ QUE TE SIENTES CON FUERZA, DEBES DESCANSAR PARA TENER PLENAS TUS FACULTADES. NO QUERRÁS QUE TE FALLEN CUANDO MÁS LAS NECESITES.

Sonriente, convine con el asintiendo con la cabeza. Volví hacia la cama y me senté.

-AHORA DESCANSA Y RECUPÉRATE. MAÑANA SERÁ UN DÍA DURO Y GLORIOSO, Y DEBES ESTAR PREPARADO.

-Gracias, Simon. Gracias por otorgarme la iluminación.

Simon hinchó el pecho con satisfacción y orgullo.

-SUERTE HAS TENIDO. MI PRIMERA IDEA HA SIDO DARTE UN PAR DE OSTIAS. PERO COMO LA ÚLTIMA VEZ QUE LO HICE LOS RESULTADOS NO FUERON MUY, DIGAMOS, ESPERANZADORES, PENSÉ EN UTILIZAR OTRO MÉTODO MÁS… CONSTRUCTIVO.

Simon se dio la vuelta y se dispuso a marcharse.

-ADIOS, TITO. Y RECUERDA SIEMPRE LO QUE HAS APRENDIDO HOY. Y TAMPOCO OLVIDES BUSCARTE UN CHIVO EXPIATORIO PARA TODO LO QUE HAGAS.- ME GUIÑÓ UN OJO.

Rapidamente, le agarré el brazó para evitar que se fuese.

-¡Simon! Gracias, muchas gracias por esto.-me detuve un momento.- ¿Puedo preguntarte algo en confianza?

Simon se volvió.

-DISPARA.

-¿Cómo es que puedes aparecerte si no estás muerto?

Simon agachó la cabeza con una media sonrisa. Después la alzó hacia mí y me dijo:

-PORQUE UN BOFH SE APARECE CUANDO LE SALE DE LOS COJONES. SALUDA A MANOWAR Y A WARDOG DE MI PARTE. Y DILE A PHOENIX QUE LE ECHE MÁS MALA OSTIA.

Dicho lo cual, Simon desapareció como sorbido por las tinieblas.

 

Todo en la estancia se apagó de golpe, y me desperté sudando.

Allí estaba conmigo la PelonChurri, dormida sobre una silla.

-¡Cariño! ¿Como estas mi vida? ¡Llevas dormido todo el día!

No se había separado de mí en todo el tiempo que estaba tirado. Ya eran las tres de la mañana del día siguiente. Cogí su mano, la besé y la puse cómodamente sobre su vientre.

-No pasa nada cielo, ya estoy mejor.

-Estaba muy preocupada. Te subió fiebre y decías cosas raras, no se qué de if ( $VENDETTA== true ); then echo "¡QUE TIEMBLE EL AVERNO!" fi o no se qué.

Ya veo. El lenguaje universal. Acaricié su cara.

-Tranquila, princesa. Ya estoy bien, sólo un poco cansado. No te preocupes y vete a dormir comodita, que yo voy a estar bien.

Ella sonrió, acarició mi cara y me besó en la frente. Así se aseguró de que ya no había mas fiebre. El estómago también estaba como nuevo. Lla sopa de pollo, aunque mortífera en principio, es tremendamente efectiva en casos de daños estomacales severos. La PelonChurri salió de la habitación tirándome un beso.

Me recosté en la cama y cerré los ojos. Intenté concentrarme en dormir y descansar, sin hacer planes para el día siguiente. Ya habría tiempo para planificar la venganza. Ahora era momento del reposo del guerrero.

Mañana será otro día...

 

Ago/14
2010

 

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El PuebloTM - BOFH gone wild I

Primer Contacto - BOFH gone wild II

Nos pasaron más cosas en ese viaje. Después de soportar los mosquitos, los pinchazos de Urbason, los abollones en el coche y en general, todo lo malo y feo de una estancia rural, vino el momento que yo esperé con más ganas: La FeriaTM.

No tenía grandes expectativas de La Feria, pero bueno, era una buena oportunidad de tomarme un par de cubatas, relajarme un poco y echarme unas risas con los amigos de la PelonChurri, que son unos soletes. Más brutos que un arado, pero soletes como ellos solos.

Así que el primer día de feria llegó y allí estábamos la PelonChurri y yo preparándonos para salir, bien arreglados, limpitos y bien descansados. La idea de la PelonChurri era “no parar hasta las 9 de la mañana”. Yo no suelo aguantar tanto, no he sido nunca un gran fiestero, pero que caray, había que intentarlo. Nos fuimos tranquilamente al parque-recinto ferial y nos adentramos en los chiringuitos, recogiendo de cada uno a un par de colegas para irnos a hacer botellón.

Nos tomamos unas cuantas. Bueno, yo no muchas, no soy gran bebedor (alguno estará pensado que soy un BOFH aburrido, quizás tengáis razón). Pasamos la noche animadamente, en medio de risas, canciones y bailes. Ya llegada la madrugada, el alcohol se acabó y se procedió a continuar según la tradición, yendo a recorrer los chiringuitos y, para los más atrevidos, una copa en cada uno.

Y así a lo tonto llegamos al garito de confianza de toda la vida, aquel en el que los dueños-camareros-parroquianos son amiguetes, aquel en el que no te ponen garrafón. Y claro, no puedes rechazar el cubata porque es de convite, así que me acerqué a la barra con los demás.

Puta casualidad dio que, al otro lado de la barra, se encontraba en funciones de camarero Milhombres. Milhombres es un señor bajito, delgadito, con gafas y barba de muchos días, que salvo por que es el ex-novio de mi chavala y le encantaría verme muerto, es buen chaval.

La verdad es que me apetecía tomarme otro Gin-Cola lo mismo que saltarme un ojo con un palillo gastado, por no hablar de la desconfianza que me producía el que me lo fuese a preparar semejante interfecto, pero la PelonChurri me convenció mediante la técnica de los “codacitos cariñosos en el costado que rompen costillas flotantes”, alegando que “sería un gesto de buena fe hacia él, de demostrarle que no tengo nada en su contra”. Una polla que no lo tengo, lo mismo que él en contra mía. Pero bueno, me puso el cubata, me volví con el grupo y lo probé.

Dios.

Reconozco este gusto.

Seguro que las ratas prefieren su veneno a tomarse uno de estos. El estómago comenzó a arderme sólo con un sorbo. Si me tomo el vaso entero no lo cuento.

Volví hacia la barra, apoyé el codo sobre ella, y me acerqué a Milhombres, que estaba pinchando música con el portátil. Toqué su hombre y se volvió.

-Oye mister, ¿te importa llenarme un vaso con el cubo de fregar?

-¿Cómo?

-Si, que me pongas un vaso del cubo de fregar. Porque seguro que tiene más ginebra que la mierda que me has echado en el vaso.

Milhombres me miró con gesto de odio. Acercó su cara a la mía.

-¿Me estás acusando de ponerte garrafón?

-Ni de lejos. El garrafón saber más a ginebra que esto. Me has echado el metanol de la desbrozadora, hijo de puta.

Acercó su cabeza más a la mía y me cogió con una mano por la nuca.

-Y que pasa, ¿me vas a denunciar?-me susurró en tono burlesco.- Cojones te faltan.

Deslizé mi mano suavemente hasta agarrar la suya, e implementé sobre la misma el BOFH-Bear-HandShaking que aprendí en el Lejano Oriente (de Coslada).

-Que va. Se me ocurren cosas más divertidas.

En medio del estruendo de la música, se oyó un ligero crujido. Dos lágrimas brotaron de sus ojos, en su rostro inamovible.

Nuestras miradas de odio se cruzaron, desafiándose durante unos instantes. Sonreí y apreté un poco más.

Finalmente se dio por vencido y de un tirón retiró la mano. Milhombres me tiro cuchillitos con la mirada y, agarrándose la mano herida con la otra, se retiró al fondo del chiringuito.

Sin mayor alardeo, tiré el vaso con el metanol al suelo junto a la barra, y me volví con el grupo. Enganché a los dos más grandones y nos fuimos a comer sendos bocatas de jamón con tomate, a ver si así se me aligeraba el estómago. Preferí no contarle nada a la PelonChurri. Le dije que me había tirado el cubata un borracho bailón, y que no había pedido otro porque no me apetecía. Contenta quedó.

Estuvimos un rato de risas con los bocatas y una cervecita hasta que, en un momento dado, empezó a aparecer gente conocida y todos, incluidos la PelonChurri y los grandones, se fueron a saludar. Yo me quedé solo porque claro, no conozco a nadie aparte de los presentes, y alguien tenía que sujetar los bocatas. De pronto noté una mano sobre mi hombro. Me volví, y varias manos más se abalanzaron sobre mí. Cuando me quise dar cuenta, estaba por encima de todo el mundo.

La turba de maromos me llevó en volandas casi hasta la salida del pueblo, y allí se detuvieron. De pronto todos bramaron y me lanzaron con violencia. Al pilón, como no podía ser de otra manera. Entre los chapoteos del agua oía carcajadas, insultos. Un tirón me saltó los botones de la camisa. Alguien incluso me presionó la cabeza unos instantes para que no la sacara del agua.

Cuando pude al fin sacar la cabeza a respirar, vi al grupo de maromos de espaldas corriendo. No reconocí a ninguno de ellos, pero sabía quiénes eran. En estos sitios, estas cosas no son casuales.

A duras penas, cansado, dolorido y con el estómago hecho migas, me puse de pie. Resbalé y me volvía a caer en el agua. Al segundo intentó, conseguí salir del pilón agarrándome al borde. El estómago me dolía horrores, tanto que vomité. Lástima de bocata. No sé qué apestaba más, si el agua del pilón o yo mismo. La ligera brisa que corría me dejó helado en un instante.

Al fondo aparecieron corriendo la PelonChurri y sus amigos, corrían hacia mí, ella gritaba mi nombre. Me abrazó aun estando mojado, mientras sus amigos gritaban a mi alrededor, hacían promesas de muerte, se cagaban en todo. Me acercaron un abrigo para cubrirme y nos acompañaron hasta casa de la abuela.

Y allí estaba yo. Mojado, dolorido, herido en el alma, rabioso, pero a la vez impotente y derrotado. Por primera vez, había llegado a un lugar donde no era nadie, donde no era un BOFH. Simplemente, era un forastero que se había pasado de listo, como tantos otros.

¿Sería posible que toda la mala hostia acumulada, el desprecio aprendido en sus largas horas de trabajo y experiencia vital, no sirviesen de nada en un mundo sin tecnología, fuera de las máquinas?

¿Sería verdad que un BOFH solo lo es en su trabajo, con sus usuarios?

¿Sería verdad que faltaban cojones?

Continuará…

 

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